Gracias a Miguel Marcos y a su voluntad de reconstruir el pasado, el libro se edita ahora en castellano y en toda su integridad.
Víctor Mira
Munich, 2000
Todo el mundo dice que en Nueva York se puede hacer lo que uno quiera. Nadie parece saber que lo que uno quiera también se puede hacer en Zaragoza. Hay que ser hijo de España para poder pintar lo que uno quiere y que a uno le salga nada más que lo deseado.
Antes odiaba tanto a España como a mi madre y, sin embargo, admito haber tenido ráfagas de amor purísimo hacia ambas. Pero sin el infierno de las pasiones y las contradicciones yo sería solamente un hijo bueno o, lo que es peor, un artista limpio y razonable. Un artista estéril.
Reconozco que mi cabeza fue una olla donde hirvieron nefastamente las ideas. Reconozco que he insultado a los dioses y a los mitos y he subrayado con un lápiz los dibujos obscenos. También he dicho, en mitad de mi familia: "¡El amor es obsceno!" Así lo creía entonces, cuando sólo un amor me parecía aún maravilloso, lejos también del obsceno capricho de los niños.

Víctor Mira. En España no se puede dormir. Grabado sobre papel verjurado antiguo, numerado en romanos y firmado por el autor. (abajo)
Madrid, cuando llegué a principios de los sesenta, era para mí un pedazo de cielo donde se me escupía al rostro. Por aquella época -afirmo ahora desde esta serenidad que tengo-, más que un muchacho, era yo un ángel sordo que emprendía el camino hacia la hoguera que fue mi vida.
He pintado en contra de algunas cosas y a favor de otras, y lo hice porque presentía un gran final.
Tuve un par de instantes de felicidad que me reconfortaron, para, en seguida, volver a caminar en silencio tras una visión. Momentos de confusión y oscuridad en los que es importante tener una heroica vocación y no rendirse nunca, para avanzar en soledad y regresar con las manos llenas.
Fragmento del primer capítulo homónimo de En España no se puede dormir.

Víctor Mira. En España no se puede dormir. Publicado por la Galería Miguel Marcos. Barcelona, 2001. Edición limitada con un grabado sobre papel verjurado antiguo, numerados y firmados por el autor.